Autor: pp100x100@gmail.com

  • Wall plane reverse cascade Club Juggling = Malabares con Muelles

    Wall plane reverse cascade Club Juggling = Malabares con Muelles

    Estamos hablando de hacer malabares con slinky, poca broma:

    https://www.instagram.com/reel/C5QrK1AyLf4

    No es de extrañar que la primera persona en hacer malabares con muelles resulta que es… malabarista.

    Después de ver a @tanishi_jugg cualificando con tres slinkys empecé a buscar similitudes con los malabares, con la idea de predecir nuevos trucos, pero había algo que no encajaba…

    El slinky, por su propia naturaleza muellil… requiere de un tiempo extra, un bote en el suelo (external ground bounce) para cambiar de dirección, cosa que no pasa con los malabares con pelotas.

    Pero su forma alargada me llevó a otros malabares, las mazas… concretamente pensé en la cascada de lateral con mazas.

    Juzga tú mismo…

    Plano y trayectoria

    Se realiza mediante lanzamientos de fuera a dentro en un plano frontal, cada lanzamiento cruza por delante del cuerpo en arco, siempre en un plano paralelo al cuerpo.

    Control del objeto

    Los Slinkys necesitan ese bounce extra en el suelo para cambio de dirección, las mazas un giro de muñeca. Esto obligan a un patrón muy preciso y controlado. Castigan cualquier error de ángulo; hay que mantener limpieza de plano con precisión milimétrica.

    Conexión técnica

    Ambos patrones comparten:

    • Alturas moderadas (suficiente tiempo sin perder control).
    • Arcos frontales compactos, pegados al plano de pared.
    • Timing lento y preciso, sin margen para corregir lanzamientos torcidos.

    👉 En resumen, malabarear tres slinkys en cascada es técnicamente muy cercano a ejecutar una wall plane reverse cascade con mazas: en los dos casos la clave es domar un objeto que busca escaparse del plano, manteniéndolo pegado a ese “muro invisible”.

    La gracia de esto es que podemos intentar emular otros trucos que ya se realizan con mazas en este Wall Plane…

  • Un accidente afortunado

    Un accidente afortunado

    Los orígenes del Slinky

    El Slinky nació en 1945, cuando el ingeniero naval Richard James trabajaba en Filadelfia. La historia cuenta que uno de sus resortes de trabajo cayó al suelo y empezó a “caminar” por sí mismo. Fue su esposa, Betty James, quien vio el potencial del invento como juguete y le dio nombre: Slinky, palabra que en inglés significa elegante, sinuoso.

    La patente

    En enero de 1947, Richard James registró la patente estadounidense nº 2,415,012, titulada “Toy and Process of Use”. En el documento se describía al Slinky como:

    “a helical spring toy which is capable of transferring its turns from one end to the other under the influence of gravity, thereby producing a novel entertaining effect of locomotion.”

    La patente garantizaba la protección del invento y consolidaba su condición de juguete innovador.

    Primeras ventas

    Ese mismo año, en las navidades de 1945, los James lograron colocar 400 unidades en la tienda Gimbels de Filadelfia. Se vendieron en menos de 90 minutos. A partir de ahí, el éxito fue imparable.

    Marketing y cultura pop

    En los años 60, el Slinky alcanzó la categoría de icono cultural en EE. UU. gracias a su jingle televisivo.

    “It’s Slinky, it’s Slinky, for fun it’s a wonderful toy…”

    Variaciones y derivados

    A raíz del éxito, la empresa de los James lanzó:

    • Slinky Dog: un perrito de juguete con cuerpo de resorte (más tarde famoso en Toy Story).

    • Slinky Train: vagones unidos por muelles.

    • Versiones metálicas y de plástico en diferentes tamaños y colores.

     

    De juguete clásico a objeto de culto

    Aunque nació como un pasatiempo para escaleras, el Slinky ha evolucionado mucho más allá: desde pieza de coleccionista hasta herramienta de manipulación / flow arts.

    La historia del Slinky es la de un accidente convertido en invento, de un muelle utilitario a un fenómeno cultural global.

  • Made for Hell, Played to Heaven

    Made for Hell, Played to Heaven

    Cuando Richard James patentó el Slinky en 1945, no estaba pensando en ** los taiwaneses ni en su creatividad infinita.

    El juguete se diseñó para una cosa muy simple: bajar escaleras. Lo colocabas en el primer peldaño, dabas un pequeño empujón y él solo se encargaba de descender, escalón tras escalón, en una coreografía hipnótica.

    Ese fue su “infierno”: una vida condenada a rodar hacia abajo, a caer por gravedad.

    Pero alguien en Taiwan vió su verdadero potencial y hace unos años un video de un vendedor ambulante lo hizo vira.

    A partir de este momento dio el salto a la cultura occidental y se empezó a fraguar una pequeña comunidad.

    Hoy, setenta años más tarde, el slinky se ha convertido en una herramienta de flow y manipulación creativa.

    Ya no se conforma con bajar. Ahora sube.

    Los trucos modernos —como el Dragon, en el que se lanza en espiral hacia arriba hasta el cielo— son la prueba de que un objeto diseñado para caer puede reinventarse para volar.

    @goodyzoody

    #goodyzoody #rainbowcircletoy #streettalents #slinkyshow #slinky

    ♬ Gangsta’s Paradise (feat. L.V.) – Coolio

    Un viaje desde las escaleras de un salón hasta los escenarios y festivales, de juguete clásico a objeto de culto.