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  • Un accidente afortunado

    Un accidente afortunado

    Los orígenes del Slinky

    El Slinky nació en 1945, cuando el ingeniero naval Richard James trabajaba en Filadelfia. La historia cuenta que uno de sus resortes de trabajo cayó al suelo y empezó a “caminar” por sí mismo. Fue su esposa, Betty James, quien vio el potencial del invento como juguete y le dio nombre: Slinky, palabra que en inglés significa elegante, sinuoso.

    La patente

    En enero de 1947, Richard James registró la patente estadounidense nº 2,415,012, titulada “Toy and Process of Use”. En el documento se describía al Slinky como:

    “a helical spring toy which is capable of transferring its turns from one end to the other under the influence of gravity, thereby producing a novel entertaining effect of locomotion.”

    La patente garantizaba la protección del invento y consolidaba su condición de juguete innovador.

    Primeras ventas

    Ese mismo año, en las navidades de 1945, los James lograron colocar 400 unidades en la tienda Gimbels de Filadelfia. Se vendieron en menos de 90 minutos. A partir de ahí, el éxito fue imparable.

    Marketing y cultura pop

    En los años 60, el Slinky alcanzó la categoría de icono cultural en EE. UU. gracias a su jingle televisivo.

    “It’s Slinky, it’s Slinky, for fun it’s a wonderful toy…”

    Variaciones y derivados

    A raíz del éxito, la empresa de los James lanzó:

    • Slinky Dog: un perrito de juguete con cuerpo de resorte (más tarde famoso en Toy Story).

    • Slinky Train: vagones unidos por muelles.

    • Versiones metálicas y de plástico en diferentes tamaños y colores.

     

    De juguete clásico a objeto de culto

    Aunque nació como un pasatiempo para escaleras, el Slinky ha evolucionado mucho más allá: desde pieza de coleccionista hasta herramienta de manipulación / flow arts.

    La historia del Slinky es la de un accidente convertido en invento, de un muelle utilitario a un fenómeno cultural global.